Con la segunda generacion del GT3 RS de los 997, Porsche añadio más carga aerodinámica, que la del primer RS 997, esto suponia más velocidad en curva y un claro enfoque a los circuitos. Todo giraba en él en torno a las emociones.
El motor pasó de 3.6 hasta los 3.8 litros y suena como un conjunto de engranajes sueltos hasta que suben las revoluciones. El cambio de marcha era incómodo y rígido (siempre lo han sido) pero eso es aún más satisfactorio cuando lo haces bien.
La calidad de la amortiguación, la forma en la que disfruta de la carretera y te hace disfrutar, la dirección, el esfuerzo que tienes que poner y la recompensa que obtienes…