El Ferrari 250 GT Cabriolet surgio de una propuesta de Boano en el Salón del Automóvil de Ginebra de 1956, Pinin Farina presentó un año más tarde, en ese mismo marco, un spider biplaza de líneas clásicas que gustó enseguida a la clientela más refinada.
A partir de los 40 primeros coches, fue creada una segunda serie que, para no invadir el mercado del más deportivo ((250 GT Spider California)), tuvo una carrocería más sobria, un maletero de mayores dimensiones y un interior más confortable para el conductor y su acompañante.
La producción continuó hasta 1962 y se fabricaron alrededor de 200 coches.