Cruzar los Picos de Europa en un Wrangler

Enrique Sampedro
Jeep Wrangler JKU Polar

IMPORTANTE: Antes de que empieces a leer, recomiendo el poder hacerlo desde una pantalla grande, ya que desde el móvil  no podrás disfrutar ni apreciar correctamente las fotografías, en su defecto, pon el movil en horizontal. ¡Que lo disfrutes!

Hace unos días y gracias a un gran amigo, tuve la oportunidad de tener durante unas semanas un vehículo diferente a los que suelo conducir, un Jeep Wrangler de 2014, en concreto la versión especial: Polar Edition de la serie JKU.

Un coche que ya había conducido y fotografiado anteriormente con la supervisión de su dueño, el cual me enseñaba las aptitudes del coche que hace fácil lo difícil.

Al tener esta oportunidad, decidí hacer una escapada con mi familia por los Picos de Europa y realizar la única pista transitable para vehículos y motos que cruza el Parque Nacional por todo el medio y enlaza  Espinama (un pequeño pueblo cerca de Fuente Dé en Cantabria) y Sotres  (su “vecino” asturiano).

De primeras hablaré un poco por encima de su comportamiento en carretera, y la verdad que se desenvuelve bien a pesar de su tamaño y peso, pero he de decir que no es coche para largos viajes o incluso me atrevería a decir que ni para viajes de unos 200km, obviamente no es un coche para devorar kilómetros por carretera, si no para devorar caminos y dificultades en el terreno.

Al llegar a la zona de curvas de los puertos, has de hacerlo tranquilamente e ir un poco menos de la velocidad recomendada si no quieres que tus acompañantes (en mi caso mi mujer y mi hijo de menos de 3 años) se les revuelva el estómago y comiences el viaje “con mal sabor de boca”. La suspensión es para lo que es y con la altura que tiene, se notan mucho más las inercias.

Tras dos horas conduciendo, llegamos al mirador de Piedrasluengas, donde hicimos una parada para contemplar las preciosas vistas,  estirar las piernas y respirar un poco de aire, que los casi 190km desde Valladolid hasta el mirador ya pedían hacer un pequeño descanso.

La mayoría de los kilómetros fueron por autovía y he de decir que a 120km/h va perfectamente incluso con el “buen y alisado” asfalto de la A-67 (pensé que la pista empezaba más adelante, no en la autovía 😅) quien haya conducido por esta autovía, sabrá a que me refiero.

Después del descanso, volvemos al Wrangler para continuar el camino que nos quedaba hasta Fuente Dé o lo que es lo mismo, 53km y algo más de 1 hora para llegar lo que nos indicaba el GPS. Nada más llegar al hotel, hacer el check-in y descargar las maletas, metí la mochila del equipo fotográfico y me puse en marcha para subir hasta el Áliva, donde se encuentra un Hotel que lleva su nombre, para realizar unas fotos nocturnas a las estrellas, ya que el cielo estaba totalmente despejado.

Llego a Espinama y empiezo a subir por la ruta que me llevará hasta lo alto de la montaña, la primera parte rodeado de árboles y vegetación, todo oscuro, no ves nada más de lo que las propias luces del Wrangler iluminan, yo pensaba que una vez pasado el bosque, podría ver algo más, pero me equivocaba, la noche estaba muy cerrada y parecía que seguía metido en un túnel.

Al haber llegado a lo alto, decido pararme en el camino alejado del hotel para que las luces del mismo no contaminen las fotografías y la visión. Configure el equipo y me puse a sacar algunas fotografías al cielo y contemplar la Vía Láctea. Antes de volver al hotel donde estábamos hospedados y donde había dejado a mi familia, decidí hacer alguna foto al coche e iluminarlo con mi linterna frontal y aunque el resultado no es todo lo perfecto que me gustaría, quedó una buena imagen para el recuerdo.

Al día siguiente, madrugamos y así poder empezar la ruta pronto para llegar a Sotres, dar un paseo y hacer alguna compra antes de volver por la misma pista en dirección.

Que gran cambio ver las montañas y el paisaje de día, ver el ganado suelto. Al llegar al Áliva, paramos para poder desayunar algo y que el niño corretease un poco mientras comentábamos los paisajes que tenemos en España con un motero francés de la zona de Alsacia que estaba haciendo la ruta en solitario con su BMW R100GS Dakar de 1988.

Una vez desayunado y haber sacado alguna que otra foto, retomamos la ruta y vamos cresteando una zona muy bonita en bajada hasta llegar a la frontera de Cantabria con Asturias. El lado asturiano, está un poco peor conservado pero sin problema para el Wrangler, aun siendo camino con roca suelta, el coche lo pasa como si fuese por un camino normal.

Pasamos las Cabañas de las Vegas y los Invernales del Texu donde ya se podía ver a bastantes senderistas, deportistas y turistas.

Debo decir, que los moteros y otros 4×4 con los que nos cruzamos, respetaban muchísimo el lugar y no salir de la pista, creo que es por el bien de todos, si queremos seguir disfrutando de este privilegio de poder conducir por el medio de un Parque Nacional como el de Picos de Europa.

Una vez llegados a Sotres, tomar algo en un bar y haber hecho alguna que otra compra en un par de tiendas del pueblo con productos típicos como el queso de Cabrales y algún recuerdo, retomamos la vuelta a Espinama, ya que teníamos reservado para comer en un restaurante en Potes. La ida de Espinama a Sotres tardamos algo más de 3 horas, entre el desayunar, parar para ver alguna zona y dar un pequeño paseo y las “mil” fotos que hice, se hizo un poco más largo de lo que en realidad es, pero ha eso habíamos venido, a disfrutar del paisaje, montaña y como no del Wrangler.

Volviendo al tema del coche, la verdad que como dije al principio, hace todo fácil. Es cierto que para los expertos en 4×4, esta ruta es muy básica y no tiene nada de dificultad, pero me resulta increíble el que un coche vaya tan bien por un terreno como en algunas zonas, con una pendiente pronunciada con rocas sueltas y que el coche ni se inmute, tanto es así, que incluso mi hijo se echó una siesta durante la vuelta y eso que no es un niño de dormir en el coche ni hacerlo fácilmente.

Como el tiempo de la zona es muy cambiante incluso en agosto, por la tarde se empezó a cubrir un poco el cielo, pero aun así decidimos volver a subir al Aliva despues de cenar para hacer una pequeña ruta nocturna a pie con mi familia y ver las estrellas que nos dejasen ver las pocas nueves que se habían formado.

Al final pudimos disfrutar de otra noche estrellada en familia y después de 1 hora andando y haciendo fotos, nos dimos la vuelta para volver al Jeep.

Si has llegado a leer hasta aquí, has disfrutado de mis fotografías y tienes la posibilidad de ir con tu 4×4 para hacer esta ruta, no lo dudes, vete. Si no tienes posibilidad de tener un 4×4, no seáis “cabezotas” como algún que otro que me crucé y queráis entrar con un coche normal, (da igual sea un sedán, un compacto o un SUV de moda, esos tampoco son todo terreno), en los hoteles y casas rurales de la zona, vi muchas empresas las cuales te llevan por rutas diferentes y cerradas al tráfico o también tienes la posibilidad de hacer la ruta andando hasta el Cable de Fuente Dé y bajar o subir en teleférico.

Y por recomendación, visitamos el pueblo de Mogrovejo, catalogado como uno de los más bonitos de España y en el que se rodó la película: Heidi, la reina de la Montaña. Un pequeño pueblo, muy bonito, muy cuidado y con unas preciosas vistas del valle del Liébana.

Si te han gustado mis fotografías y te gustaría tener una sesión de fotos parecida de tu coche o moto, o simplemente estás interesado en comprar alguna de las fotos que has visto en mi web, utiliza mi formulario de contacto para ponerte en contacto conmigo haciendo clic aquí.

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